Los primeros informes de lo acontecido en las tres noches de programas televisivos señalaban un tremendo impacto espiritual en toda la nación. A pesar de las dificultades creadas por los cortes de energía eléctrica, miles y miles de hogares abrieron sus puertas y recibieron una enorme cantidad de visitantes para ver los programas. Decenas de miles de ellos hicieron profesión de fe esas noches. Hoy por hoy, mientras los pastores de las iglesias participantes envían los reportes detallados de lo que sucedió en los Hogares Mateo abiertos por sus miembros y en el Domingo de la Cosecha, se confirma la enorme bendición que ha significado Mi Esperanza en la República Dominicana. Es así que pastores de todas las provincias testifican que a partir del Domingo de la Cosecha han recibido una gran cantidad de nuevos creyentes y, en muchos casos, han tenido que conseguir más sillas para acomodarlos. La tarea, sin embargo, continúa en tres frentes: se deben recolectar los resultados de todas las iglesias participantes, se van a seguir haciendo presentaciones con los DVDs, y se va a dar atención espiritual a los nuevos creyentes. Así como desde el principio, ninguna iglesia debe quedar fuera de estas tres tareas. ¡Es tiempo de cosecha!
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